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Seminario Evangélico de Teología da servicio de agua tratada a la comunidad
Un importante programa de servicio a la comunidad, conocido como Aguas Vivas, desarrolla con éxito, desde hace dos años, el Seminario Evangélico de Teología (SET), de Matanzas, en coordinación con el ministerio del mismo nombre de la Iglesia Presbiteriana Reformada de los Estados Unidos.
José Aurelio Paz
La Habana, martes, 14 de agosto de 2012
Esa institución docente, enclavada en una de las barriadas más humildes de la ciudad de Matanzas conocida como Las Alturas de Simpson, ha hecho importantes aportes a los pobladores de esa zona en beneficio de un desempeño humano más digno, que van desde el desarrollo de una agricultura sostenible a través de hortalizas para instituciones como círculos infantiles y hogares de ancianos, hasta el rescate y restauración de las ruinas de un teatro, convertido hoy en Casa de Cultura, cuando actualmente coordina un proyecto para la construcción de un área deportiva.
Aguas Vivas permite al SET ensanchar su perspectiva de servicio y su vocación samaritana, al dar acceso al preciado líquido de manera gratuita a toda la población del lugar y poblados aledaños, garantizando así parámetros óptimos para su consumo, a través de equipos tecnológicos y aditamentos adquiridos por el aporte generoso de iglesias y organismos donantes.
Los coordinadores del programa a nivel global, que tiene incidencia en otros países de América Latina, Asia y África, en principio explican, desde la perspectiva bíblica, la razón de ese ministerio, si se sabe que el agua es fuente de vida, de ahí que cada proyecto se inicie con un taller de formación sobre el tema.
El doctor Reinerio Arce Valentín, rector de ese alto centro docente, valora de muy positiva la iniciativa y afirma a ALC que, diariamente, se producen 900 galones de agua tratada que las personas van a buscar allí, al propio Seminario, de manera ordenada y con mayor demanda en estos tiempos del caluroso verano caribeño, en que las aguas pueden contaminarse con mayor facilidad.
“Sin dudas es una magnífica oportunidad de servicio –afirma– y de beneficiarios nos hemos convertido un poco en los coordinadores a nivel nacional, de manera que socialicemos aún más esta posibilidad de que la Iglesia se haga sentir en su contexto específico, a través su misión diaconal.
“Como el proyecto tiene un sentido ecuménico se han instalado otras plantas similares en instituciones que responden a esa vocación. Ese es el caso del Centro ‘Martin Luther King Jr’, en Marianao, La Habana (también una de las barriadas más humildes de la capital que le da servicio, además, al populoso barrio de Pogolotti) y el Centro ‘Kairós’, aquí en la propia Matanzas, que abarca la parte baja de la ciudad; y otra en un Hogar de Niños sin Amparo Filial del cual se abastece, también, una escuela primaria aledaña. Otro tanto sucede en la ciudad de Cárdenas, a través del centro ecuménico ‘El Fuerte’ y estamos pensando en extender Aguas Vivas a las provincias más orientales del país, donde la calidad del preciado líquido no es muy buena.
Ante una pregunta sobre su repercusión en la comunidad, el pastor presbiteriano dijo que “No hemos hecho un estudio de cómo pudiera haber bajado el índice de enfermedades que tengan que ver con el consumo de agua en la comunidad donde estamos enclavados, pero sería interesante hacerlo en coordinación con las autoridades sanitarias de Salud Pública, porque de lo que sí estamos convencidos es de que un agua pura y potable ayuda a que el organismo humano funcione mejor, como mismo las Aguas Vivas que propone la Palabra calman la sed espiritual y restauran el alma”, concluyó.
Por su parte, Damaris Mirabal López, una de las beneficiadas y vecina de esa barriada comentó que “desde que tenemos este servicio aquí nos hemos quitado una gran preocupación de encima, cuando, a veces por diversos motivos, las aguas se contaminan y producen enfermedades. De manera que estamos muy agradecidos los matanceros de este servicio gratuito que da el Seminario a mucha gente y, aunque yo no voy a ninguna iglesia, creo que debemos darle gracias a Dios por esta bendición”.
Así mismo, el niño Maikel Hernández expresó, con alegría, que “esta agua sí sabe sabrosa y dice mi mamá que hace bien a la salud, por eso yo vengo a buscarla aquí todos los días, como parte de mis tareas.”
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